Si una madre se lo propone, logrará que su hijo de veinte meses aprenda a hacer pipí en el baño, pero debe tener en cuenta que cada niño posee su propio ritmo de aprendizaje, que no se debe forzar.
Por otra parte, la despedida de los pañales no es instantánea y tiene una estructura muy lógica: el niño aprende primero a controlar su intestino, luego la vejiga durante el día y –por último- también de noche.
Hay un factor que influye mucho y que no depende del niño: EL CLIMA. Es desaconsejable sacar los pañales al niño en invierno. La primera etapa exige que él note
lo que es estar mojado y sería un riesgo innecesario exponerlo a un enfriamiento.
Hay avisos directos e indirectos del momento ideal para empezar a enseñarle a hacer pipí. El más importante es , sin duda, el hecho de que el niño empieza a avisar, con gestos o con su media lengua, que su pañal está mojado o sucio. Para que llegue a este logro se le debe preguntar de vez en cuando si está sucio y palpando el pañal. Otro síntoma es imitar a sus hermanos grandes o padres en el baño. Hay que darse tiempo, para sentarlo y aplaudirle lo grande que está.
PARA TOMAR EN CUENTA:
- Una vez comenzado el aprendizaje, no debe haber vuelta atrás
- Hágale ver que usando el baño se hace mayor y los pone muy contentos
- Si el niño vuelve a ensuciar los pañales, no lo rete, recuérdele que colabore